Pienso, luego desisto

Querido Descartes, cuánta razón tienes... y cuánto dolores de cabeza nos da tu célebre frase. Lo de existir está bien, muy bien, tanto como el pensar. No hay uno sin lo otro. Y no seré yo quien ponga en duda las virtudes de usar el cerebro, que de todo lo neuro -que no neura- soy bastante fan. El problema surge cuando pensamos de más, y para más inri, mal.

Un problema bastante común (y femenino, aunque me meta en camisa de once varas) que nos hace perder un tiempo precioso para acabar llegando a resultado nulo. Conocido coloquialmente como "comerse el tarro", ese laberinto trampa de hacerse preguntas mal formuladas, que nos lleva a otro montón de preguntas erróneas, para las cuales no hay respuestas ni lógicas ni satisfactorias... Puede acercarse mucho a la paranoia o, cuando menos, al agobio irracional. Propongo un nuevo enfoque: Pienso, luego desisto. Y René dirá... 


 

De la duda a la obsesión, y tiro porque me toca

 

Esta mañana tuiteaba (medio en broma, medio en serio) "que levante la mano quien no haya dicho alguna vez: 'me voy a ir a la playa a montar un chiringuito' ". Pocos habrán. Pues bien, que levante la mano también quien no se haya emparanoiado alguna vez. Cosas chiquitas, lights... pero que nos acaban enmarronando, irritando y haciéndonos sentir mal. Normalmente, cuando no es grave, lo intentamos disimular. Lo medio controlamos... Se nos acaba pasando. El problema es cuando la duda se convierte en obsesión, y el que lo sufre acaba sumido en un rollo enfermizo y fastidiando -ya en modo chungo- a los demás. Y sobre todo a sí mismos. Es en ese momento (y antes, para prevenir), cuando toca llamar al talentsolucionador. Con ustedes... Giorgio Nardone.

 

Este psicólogo y terapeuta italiano es el autor de un libro cuyo título (además de darme juego) lo dice todo: Pienso, luego sufro. Cuando pensar demasiado hace daño (Paidós). En él, además de filosofar sobre el cogitocentrismo (no googlear) o hablar del "inquisidor interior", ofrece soluciones e ideas para aprender a cortar ese insano bucle mental. Porque, como afirmaba el psiquiatra Jean- Étienne Esquirol, "lo que llamamos locura debe entenderse como un proceso a través del cual, desde premisas equivocadas, con una lógica estricta, se llega a conclusiones erróneas". 

 

No cabe más, hay que leerlo. Pero antes os dejo con las dos preguntas que dan comienzo a su libro. Las más inteligentes, y liberadoras, de todas las preguntas: 

 

Si hay solución, ¿por qué te preocupas?

Si no hay solución, ¿por qué te preocupas?

 

 

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Comentarios: 4
  • #1

    Teresa Amor (sábado, 08 marzo 2014 08:42)

    Raquel, muchas gracias por la recomendación! Me la apunto porque sí, yo también soy muy de aplicar la lógica a todo y quizá partamos a veces de premisas equivocadas. Un abrazo!

  • #2

    Raquel Roca (sábado, 08 marzo 2014 08:53)

    A ti por leerme, Teresa :) Abrazo!

  • #3

    Beatriz (sábado, 08 marzo 2014 22:08)

    Idea fantástica para un cumpleaños que se aproxima. Bien pensado para un par de cumpleaños.... ;) Casi que se lo recomendaría a una cáncer nacida el 10 de Julio! Bromas a parte, buena entrada!

  • #4

    Teresa (domingo, 09 marzo 2014 18:03)

    Me siento identificada, qué razón tienes. Besín!