Lo que aprendí sobre estrategia en la Fórmula 1

El fin de semana pasado tuve la grandísima suerte de que me invitaran a presenciar el GP de España de Fórmula 1, en Barcelona. Y digo grandísima, no solo porque pude disfrutar de las carreras (nunca había estado y me pareció emocionante vivirlo), sino por haber compartido tiempo y conversaciones con personas aún más emocionantes (y sin duda, y sin querer desmerecer, más interesantes) que Hamilton o Rosberg: el equipo de Adecco, y los demás afortunados que asistieron a este viaje.

Gracias Margarita Álvarez por invitarme, por ser un referente de gestión de personas y marketing en este país, y por tantas otras cosas...; gracias Carlos Alberto García por el debate -gin tonic mediante- sobre cómo debiera ser el correcto funcionamiento de una empresa; y Jesús y Maria José; Dani, Cecilia, Jörg... El caso es que además de disfrutar como una enana (a mi parte alicantina, acostumbrada a la pólvora, le van los ruidos fuertes; y eso que este año bajaron bastante los decibelios del rugido del motor), me llevé buenas ideas, grandes relaciones personales... y un aprendizaje inesperado. 

La mirada desde el Box

Recuerdo que cuando estábamos entrando en el circuito con el bus le comentaba a mi hermano (gracias por cierto por explicarme unas 45 veces la diferencia entre ensayo y carrera, cómo se ganan las posiciones de salida, etc. Al final lo acabé pillando) cómo me sorprendía la cantidad de asistentes con sombrilla (de playa) y neveras que llevaban los asistentes a cuestas. Nosotros entramos directamente al Box de Adecco que, para los que tampoco sean entendidos en carreras de coche, son los cubículos o estancias que hay justo encima de la pista de salida de los coches. O sea, un lugar privilegiado no, lo siguiente. Asomándote desde la terraza del Box, ves a unos dos metros cómo salen los coches, cómo el equipo cambia las ruedas, ponen gasolina; cómo corren los pilotos antes de que empiecen la carrera porque les entró una "urgencia" (literal)... Espectacular. Además, dentro tienes pantallas de tele donde verlo e ir siguiendo los minutos que hacen a cada vuelta. El primer día (el sábado), no salí del Box. Quería verlo todo de cerca, oir el ruido, oler a rueda quemada (bueno, eso no, pero es inevitable), etc. Disfruté lo que no está escrito pero sobre todo por la novedad, la curiosidad, lo desconocido. Pero... seguía sin entender la cantidad de personas que habían llegado hasta allí arrastrando sombrilla y nevera; más aún cuando ni siquiera podían ver "esto" de cerca.

La mirada desde "la Curva"

No fue hasta el segundo día, el domingo, cuando me llevé la lección. Empezamos viendo la Carrera en el Box, pero nos recomendaron que fuéramos a "La Curva" para disfrutarlo. Ahí flipé. De repente, gran parte del circuito se abría ante nosotros. Era una panorámica distinta y mucho más rica. Te sentabas en las gradas, y podías compartir la emoción colectiva de gente de tu alrededor, a la que no conocías de nada. Veías los adelantamientos (y eso que esta carrera no fue especialmente apasionante, según los expertos), gritabas si creías que se iban a chocar...  Y, aunque a la vuelta 26 de las no-sé-cuantas-mil que dan desconecté de quién iba por delante y quién por detrás, entendí mucho mejor -o sencillamente entendí- de qué iba la cosa. El porqué de la cerveza a la sombra.

Una buena estrategia de aprendizaje, y autogestión

A mi me hizo falta "salir" (del box) y "elevarme" (a una grada) para "comprender".

Y eso es justo lo que propone el talentsolucionador Travis Bradberry en su libro "Inteligencia emocional 2.0. Estrategias para conocer y aumentar su coeficiente", de Conecta. Él lo denomina "Obsérvese como un halcón". Travis (junto a Jean Greaves), dice lo siguiente: los halcones tienen la gran ventaja de elevarse cientos de metros  por encima del suelo, mirar hacia abajo y ver todo lo que ocurre allí. Las criaturas de la tierra continúan sus vidas con una visión limitada y ni siquiera se dan cuenta de que el halcón está volando por encima de ellas. ¿No sería estupendo ser como un halcón para, de ese modo, poder observarse en las situaciones difíciles (o que necesitan de cierta reflexión)? Piense en todo lo que podría ver y entender desde arriba. Su objetividad le permitiría escapar al control de sus emociones y saber exactamente lo que tiene que hacer para conseguir un resultado positivo.

 

En definitiva, se trata de practicar el noble arte de la espera: no reaccionar inmediatamente ante un hecho, ni tampoco desde la emoción, sino esperar, y tomar conciencia desde otra perspectiva. Mirar desde arriba para no ver sólo nuestra parte, sino también la del contrario. Elevarse (saliendo incluso de uno mismo) para evitar esos famosos árboles que no nos dejan ver el bosque. Trabajar, mejorar, la inteligencia emocional... que no es otra cosa que la correcta autogestión de las emociones. Además, ¿no es mucho más divertido -y menos peligroso- ser halcón que conejo? Despleguemos alas, y que rugan fuerte nuestros motores.

 

Escribir comentario

Comentarios: 2
  • #1

    MªJesus Roca (sábado, 17 mayo 2014 12:54)

    Preciosa descripción y reflexión, te has elevado realmente a un estado meditativo.........................., pero como yo como no lo he vivido......... me has dejado con la curiosidad de saber porque los asistentes van con sombrilla (de playa) y neveras a cuestas.Sera por que se tiran muchas horas..............y precisan cubir necesidades tan basicas como la sed y protegerse del sol?.............

  • #2

    Raquel Roca (sábado, 17 mayo 2014 20:09)

    Gracias! :) Y si, básicamente es la manera de cubrir necesidades, y a la vez otra manera de disfrutar de la fómula 1. Más como un estilo de vida. Abrazo!!