Si "no tengo tiempo" es también tu excusa... se te acabó el cuento

Excuse-moi

Excusa: pretexto, disculpa, justificación, coartada, subterfugio, evasiva.

Excusa más usada (para casi todo):
No tengo tiempo.

Causa real que trasciende la excusa:

Mala organización, falta de interés, miedo, pereza, desconocimiento (a elegir o sumar).

Señal que interpreta el receptor (al que se le da la excusa): Mala organización, falta de interés, miedo, pereza, desconocimiento (oh, sí... Porque el receptor también practica este deporte del no me da la vida y no se la cuelas).

Recorrido de uso de esta excusa: Escaso. Todos sabemos que si se quiere, se puede. Y tenemos cada vez más herramientas a nuestro alrededor que nos ayudan a superar las causas reales que trascienden la excusa. Time is over.


Hay mil cosas en la vida con las y por las que excusarse, pero yo voy a centrarme en una que me importa que te importe. Porque de ello va a depender en un porcentaje mayor de lo que imaginas tu futuro profesional. Hablo, sí, de la Marca Personal.

Para explicarte qué es y darte pautas de cómo construirla, están los videos de abajo (que espero te sean útiles).

Aquí, ahora, voy a dedicarme a acabar con el cuento de las excusas que nos ponemos cuando de generar una identidad digital se trata. Traigo de mi libro Knowmads (¡que acaba de llegar a su segunda edición! Muchísimas gracias a quienes lo habéis hecho posible) la demolición de este y otros tantos pretextos que nos ponemos, y que son zancadillas voluntarias hacia la consecución de algo tan importante como es nuestra empleabilidad. Porque, no importa en qué trabajes, cuál sea tu profesión, ni qué cargo tengas, si no la cuidas estás en riesgo. Cosas de la sociedad líquida y los cambios exponenciales de las nuevas tecnologías. Vamos allá.

 

Nuestra presencia en red es inevitable: acabemos con las excusas

En general, quienes sienten rechazo por este tema en verdad intuyen los beneficios que obtendrían, pero o bien no les apetece porque supone extralimitar por mucho la zona de confort –y también, no lo pienso negar, un curro extra– o prefieren mirar hacia otro lado por aquello de «si no lo veo, no está pasando…». Por si hay algún reticente en la sala, en los cursos que imparto sobre Personal Branding suelo comentar que el  informe elaborado por PwC (Informe Futuro laboral de España 2033), entre las recomendaciones que da a los ciudadanos para mejorar su empleabilidad, está precisamente tener una buena marca personal (lo que incluye ¡pagina web personal!). Palabra de auditor. No es baladí.

 

1. Esto es para unos pocos raritos o freaks del online: todos –al menos los interesados en no formar parte de ese 30% de trabajadores
que según la OIT no van a encontrar trabajo– vamos a tener que ser unos freaks del online. Ser un analfabeto digital no parece la mejor opción... Tener activados varios perfi les en las redes sociales, saber manejarse con soltura en Internet, no será una rareza sino algo de lo más normal. El mayor o menor grado de profundidad en que uno se meta depende de muchos factores, pero a mayor uso mayor destreza.

 

2. Sólo sirve para alimentar los egos: no, si no eres una persona egocéntrica; en el 2.0 rápidamente uno entiende que para recibir
antes tiene que dar, y, además, es mucho más agradable acercarse desde la perspectiva de la generosidad. Es más, la mayoría de las
personas que tienen blogs son cualquier cosa excepto egocéntricos, pues están siempre trabajando, creando posts, compartiendo
contenidos de utilidad para los demás. Es fácil cazar a los grandilocuentes de sí mismos. Al igual que no nos gustan en la vida real, tampoco nos gustan en la virtual.

 

3. Es una moda pasajera que utilizan unos cuantos para sacar los cuartos: ¿moda? ¿Pasajera? ¿Timo? ¡Leer el libro!

 

4. Una esclavitud más, con lo que ya tengo encima: será una esclavitud, si esa es la mentalidad con la que decidimos abordarlo. Si
lo miramos desde la óptica de que digitalizarse puede ofrecernos un futuro mejor, o sencillamente un futuro, no hay pereza que
pueda detenernos. ¿Va a llevarnos muchas horas? Sí. Bastantes, y durante todo el tiempo que nos quede de vida profesional. ¿Voy
a ver resultados inmediatos? No. O sería muy raro. Construir una MP lleva trabajo, constancia y cariño (¡se trata de ti, estás vendiendo
tu producto! Tratarse bien es lo mínimo). Pero cuando los resultados llegan –y siempre llegan– los benefi cios suelen
aparecer en cascada. Organizarse para rascar tiempo al tiempo, es fundamental. Y disfrutar del camino, del aprender, del construir,
del hacer, también. Es improbable que podamos intervenir para parar o modificar esas megatendencias que trae el futuro del trabajo, pero lo
que sí está en nuestra mano es tomar medidas para con nosotros mismos.

 

5. No sirve para nada: ver vídeos.

 

6. Con todo el ruido que ya hay en Internet, quién me va a encontrar: justo esa persona que ahora mismo ni sabes que existe. Para controlar el ruido hay muchas herramientas (que ayudan a «curar» la información, a fi ltrar), igual que las hay para posicionarse bien y ser encontrados (unos optan por el especialista en posicionamiento en buscadores, yo prefiero hablar de contenido de calidad). Si se hacen bien los deberes en la construcción de la MP, quien te deba encontrar, te encuentra. Y quien ni siquiera sabía que te podía necesitar, te encuentra también.

 

7. Si a mí siempre me ha ido bien así y no tengo redes ni nada; los que me conocen ya saben lo que valgo: tú lo has dicho: los que te
conocen. ¿Recuerdas por cuánto se multiplicaban nuestros contactos en las redes sociales? ¿Estás seguro de que tu empresa –de estar en una– nunca va a prescindir de ti? ¿O que tú nunca vas a desear salir? ¿Seguro? Y en caso de que sucediera, y salieras, ¿estás convencido de que quienes te conocen te van a poder colocar en otro lugar? Y en caso de que te recomendaran, ¿crees que la nueva empresa no va a googlear tu nombre, para saber más de ti? ¿Piensas que preferirá a una persona que no se maneja en las redes sociales, y que por tanto a priori parece no mostrar
interés ni capacitación hacia lo digital, frente a otra que sí? Y ¿de verdad quieres dejar la responsabilidad de tu futuro en quienes
te conocen, en vez de tomar el control tú mismo? Y así podría estar todo el día.

 

8. No necesito venderme por ahí, mi trabajo ya habla por mí. No, tu trabajo lo único que dice es soy un buen profesional, lo cual
es absolutamente vital para todos y cada uno de nosotros, porque si no partimos de esa base ¡apaga y vámonos! Pero el trabajo,
por muy bien que lo hagamos, no sale por la noche mientras dormimos para ir comunicándolo por ahí. El boca a boca, si es a
eso a lo que te refi eres, es un acto de comunicación, de humano a humano. Humano recomienda el trabajo de otro humano. Pero
entonces… volvemos a todas esas mismas cuestiones que vimos en el punto anterior. Tienes razón en una cosa: no necesitas venderte,
lo que hay que vender es lo que haces: tu producto o servicio. Ser buenos en aquello que hacemos se da por hecho, porque si no, la marca que construyamos será una mentira o un bluf. Cuando el trabajo es bueno, de calidad, pronto la comunidad que generemos online –al igual que ocurre con la offl ine– operará como un altavoz, con el boca a boca. La diferencia está en que su mensaje llegará al amigo, del amigo, del amigo… llegando incluso al que está a miles de kilómetros, y en tiempo récord.

 

9. Esta historia está bien para los que trabajan en comunicación, marketing… pero no vale para todas las profesiones; no todo
el mundo tiene que estar en Internet: ¿Quién tiene potestad para decir qué profesional debe estar o no en la red? ¿Y para decidir qué le conviene más a un tipo de profesión u otra? ¿A cuál? ¿Por qué? ¿En función de qué? ¿Pensando en el ahora o en el futuro? ¿Acaso sabemos qué tipo de persona hay detrás de un trabajo? ¿Tenemos alguna idea de su historia, de sus capacidades, de sus sueños o intereses? ¿No sería más justo facilitar
a todo el mundo la opción de acceder y descubrir Internet, informarle sobre opciones como esta y que después, de manera consciente, las personas decidieran si quieren usarlo o no? Detrás de cada profesión, de cada trabajo, por muy alejado que este esté del conocimiento, hay una persona. Y toda persona debiera tener derecho a mejorar su empleabilidad, con las mismas herramientas con las que cuenta el resto. La MP es para quienes
tengan algo que decir o que ofrecer (todos). Para quien necesite o desee aumentar el número de personas que sepan de él y, por lo tanto, aumentar sus ingresos y oportunidades (todos).

 

10. Total, está lleno de blufs porque te puedes inventar lo que te dé la gana: no, no puedes. Como dice el refranero español, «se pilla antes a un mentiroso que a un cojo». En Internet, te pillan más rápido, y queda tu reputación dañada para siempre. La MP debe ser siempre una extensión de tu verdad. Uno decide qué información mostrar, pero no se la inventa.

 

11. A ver si encima van a hablar mal de mí… Revisa los motivos por los que crees que alguien podría hablar mal de ti, y corrígelos.
Si no hablan mal de ti en tu vida offline, ¿por qué iba nadie a hacerlo en la online?

 

12. Si ya tengo perfil en LinkedIn, que es la red profesional, con eso basta: es buenísimo que tengas este perfi l activo… Si lo usas de
verdad como red social, y no como si fuera un portal de empleo, colgando tu currículo y ya está. Correctamente trabajada, no sólo
es bueno, ¡es imprescindible! Y un buen lugar desde el que comenzar a crear tu MP. Pero en una segunda fase LinkedIn, al
igual que Twitter, YouTube u otras redes sociales, actúan como un complemento, un altavoz, de tu hub (tu web), ayudándote a
mejorar tu visibilidad, a darle un mayor alcance a tu contenido, a fortalecer el networking... Pero una MP coherente es aquella que cuenta con una nave nodriza (tu web) y distintas naves de exploración y difusión (redes sociales). Además, quién sabe qué redes sociales desaparecerán y cuáles nuevas surgirán y serán más interesantes usar en un futuro… Tu web, no hay quien la toque.

 

Te pido un favor: si te he "pinchado" en alguno de estos 12 puntos , neutraliza ese primer impulso de volver a justificarte y date un par de días para pensar sobre ello. Si después de 48 horas no te convences, ya encontraremos la vía para debatirlo (eso sí, sólo a través de las RRSS ☺).

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